jueves, 13 de julio de 2023

El Arte Peruano

                                            


  EL ARTE PERUANO 




El arte peruano ha logrado fama mundial gracias a la obra de artistas tan dispares como Grimanesa Amorós y Marcos Zapata. El arte de Perú se remonta a la cultura Cupisnique asentada en el litoral del Pacífico y a la cultura Chavín al norte de la actual Lima. Estas dos culturas, surgida en torno al siglo IX a.C trabajaban el oro y la plata y elaboraban cerámicas.

 La civilización incaica, bajo cuyo imperio se encontraba Perú en el siglo XVI, dejó una influencia de gran importancia en el arte peruano. En los museos de Perú, como el de Arte de Lima se pueden contemplar reliquias de esta era y Machu Picchu nos queda como hermosa memoria de los que fue el Imperio de los Inca y el icono más conocido de la arquitectura de Perú.

 Habiendo introducido los españoles el estilo pictórico europeo, éste se desarrolló a principios del XVI en la escuela cuzqueña, formada por artistas peruanos de origen indígena quechua. Diego Quispe Tito fue una sus mayores figuras y sigue siendo hoy en día uno de los artistas de Perú más valorados. Durante el siglo XIX, el pintor peruano Ignacio Merino capturó de forma sobresaliente la esencia del romanticismo francés. Hoy en día, el arte peruano sigue aprovechando la herencia de su pasado precolombino.


Características de una obra de arte

·         Es un testimonio del contexto en el que se desarrolló una sociedad durante un determinado periodo de tiempo.

·         Es una creación realizada por el hombre.

·         Tiene un doble valor: estético e histórico.

·         Vincula el pasado con el presente y el futuro por su carga histórica.

·         Provoca en el espectador experiencias sensoriales que lo trasladan a una realidad distinta a la que este vive.







 

La historia de nuestro plato bandera: La causa limeña.

Nuestra gastronomía es reconocida a nivel internacional por sus sabores y su variedad de platos. En la mayoría de los platos peruanos hay un ingrediente que complementa muy bien los sabores o que es en otras veces, el protagonista, estamos hablando de la “papa”. En el Perú tenemos más de 3,500 variedades de papa y con ellas una gran variedad de platos donde no puede faltar este nutritivo ingrediente.

La Causa Limeña, es un tradicional plato típico y símbolo del patriotismo peruano. Hay diferentes versiones que nos cuenta la historia de su creación, aquí las presentamos:

La versión prehispánica

Según el historiador gastronómico peruano, Rodolfo Tafur, la palabra causa proviene del término quechua kausay, que significa “vida” o “dador de vida”, otro nombre que también se le da a la papa. Este plato era simplemente una papa hervida que se comía con rodajas de ají; un plato que combina dos cultivos andinos: las papas y el ají.

La versión colonial

Esta versión cuenta que la causa limeña fue preparada por primera vez en el período colonial. Los españoles conocían el plato prehispánico “kausay”, ellos tomaron la receta simple de papa y agregaron otros ingredientes como pescado, aceitunas o palta.

Las versiones republicanas

Una historia cuenta que la causa fue creada por una anfitriona limeña de buena familia que, tuvo que alimentar a un batallón de soldados que celebraban el Día de la Independencia. Lo hizo con lo que tenía a la mano; cocinó, trituró y sazonó unas papas, además, hirvió unos huevos, los que cortó y puso aceitunas encima del plato ensamblado.

Hay otra historia de la época de la Guerra del Pacífico. Cuenta la historia que cuando el ejército peruano se enfrentó a las fuerzas invasoras chilenas, hubo un periodo de escasez de suministros, las mujeres que acompañaban a los soldados reunieron lo poco que tenían para alimentar a los batallones peruanos: papas, ají, limón, sal y pimienta; y los mezclaron. Estas damas alimentarían a los soldados con esta frase, la que luego le daría nombre al plato: “Para la causa”

Cualquiera sea el origen de uno de nuestros platos bandera, no hay duda de que es único y de los más característicos de la cocina peruana.












HISTORIA DEL PERRO PERUANO


El perro peruano es un sobreviviente. Hace unos tres mil años aparece como ser mitológico, que guía a los muertos al más allá. Durante la colonia fue visto como instrumento de brujería. En la república lo acusaron de traer la plaga y ya para el siglo XX su destino parecía sellado: nadie lo quería. Eso es, hasta que todo cambió.

Hoy este pequeño y raro animalito está de moda. No sólo eso. En 2009 se coronó ejemplar del año en el otrora exclusivo club para perros, el Kennel Club, y este 2010 la Federación Cinológica Internacional, que clasifica a todos los mejores amigos del hombre alrededor del mundo, le dedicará en julio un homenaje especial. ¿Cómo lo hizo?

Para empezar, siendo un ejemplar único. Hoy está reconocido que este animal, sin pelos y de piel oscura, es 100% de origen peruano y según le dijo a BBC Mundo Abel León, jefe de registros del Kennel Club y Vicepresidente del Comité nacional de protección del Perro sin pelo del Perú, los primeros vestigios de su presencia en el país se pueden constatar en la cerámica pre-hispánica y pre-inca.

Casi coincidiendo con el inicio de su revalorización, en 1987 se descubre la tumba del Señor de Sipán, uno de los grandes hallazgos arqueológicos del siglo XX en América, y se encontró que el gobernante mochica había sido enterrado con su mascota favorita, un perro sin pelo.

Un par de años antes, en 1985, al perro peruano recién se le había reconocido oficialmente como raza canina. Además hasta entonces, y por mucho tiempo, se había creído que en realidad era un perro chino.

De hecho, en 2001 el Instituto Nacional de Cultura ordenó que en cada museo de sitio y zona arqueológica de la costa se criara un perro sin pelo. Y ese mismo año el Congreso le otorgó la categoría de Patrimonio de la Nación.

En julio de este año el Kennel Club Peruano organizará la Copa América de la Federación Cinológica Internacional, en la que se tiene prevista, por primera vez, una exposición dedicada a esta raza nativa.

Y así, de golpe, con el reconocimiento internacional, el perro peruano sin pelo pasará de ser un guía de almas al más allá, a ejemplar viviente de una estirpe milenaria y autóctona.



 

                     Historia de la salsa

La salsa es un género musical que surgió a finales de los años 60 como resultado de la fusión del son cubano y otros géneros de la música caribeña, como el jazz y otros ritmos estadounidenses. Actualmente, existen diversas variedades de salsa, entre ellas la puertorriqueña, la dominicana, la colombiana, la venezolana y de otros países de América Latina. Esta música fue desarrollada principalmente por músicos cubanos y puertorriqueños en el Gran Caribe y la ciudad de Nueva York.

Orígenes de la Salsa

Los orígenes de la salsa se encuentran en el siglo XVI en Cuba, donde la música hispana llevada por los conquistadores españoles y la música traída por los esclavos africanos se mezclaron dando lugar a una gran variedad de ritmos musicales. Entre estos ritmos afrocubanos destacan el son cubano, el chachachá, el mambo, el son montuno, la guaracha, el guaguancó y la charanga. Sin embargo, es el son cubano el que constituye la base musical de lo que hoy en día conocemos como salsa.

“La salsa y la política no mezclan”. Héctor Lavoe

Después de la Segunda Guerra Mundial, hubo una gran emigración de latinoamericanos de diferentes países en busca de una forma de vida mejor. Estos se establecieron en Nueva York en una zona marginal del Alto Manhattan conocida como “el barrio”. Fue en este ambiente donde, a finales de 1960, la identidad de una nueva generación latina empezó a tomar forma y a encontrar su voz cultural a través de la corriente musical que hoy conocemos como salsa.

La Fania All Stars

En el año 1967, el empresario italoamericano Jerry Masucci y el flautista dominicano Johnny Pacheco, junto con el sello creado como Fania Records, dieron origen a “Fania All Stars”. La idea de Pacheco fue reunir a todas las estrellas en Fania, proyecto salsero considerado como el más grande y exitoso en la historia de la salsa. Pacheco logró lo que tanto deseaba, reunió las voces de los más grandes representantes de la música latina del momento, entre ellos: Johnny Pacheco, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Willie Colón, Ricardo Ray, Bobby Cruz, Bobby Valentín, Ray Barreto, Mongo Santamaría, Justo Betancourt, Ismael Miranda, Rubén Blades, Pete Rodríguez, Roberto Roena, Nicky Marrero, Larry Harlow, Richie Ray, Héctor Zarzuela, Yomo Toro y artistas invitados como: Tito Puente, Celia Cruz, y Eddie Palmieri. 

La Fania marcó un antes y un después en la historia de la salsa con sus conciertos en los cinco continentes, los cuales dieron a conocer este género musical con los más grandes artistas del momento.

Comercialización de la salsa

Hacia los años 70, Johnny Pacheco y Jerry Masucci hicieron posible la comercialización y el marketing de la salsa. Así fue como la música latina se exportó no solo al mercado europeo, como Francia, Inglaterra, España e Italia, sino también a África, Japón, Alemania y a los países escandinavos.

En agosto de 1971, se llevó a cabo una reunión de todas las estrellas del sello en el club Cheetah de Nueva York, propiedad de Ralph Mercado, gerente de la compañía. De esa importante reunión surgieron numerosos discos y una película, “Our Latin Thing” (“Nuestra cosa latina”), que tuvo mucho éxito en todo el ámbito latinoamericano. Cinco años después, Fania firmó un contrato de distribución con la compañía CBS, tratando de lanzarse a la conquista del mercado de habla inglesa.

Por estos años surgieron algunos de los más grandes temas de la historia de la salsa, a saber: “Anacaona” (1971) de Cheo Feliciano, “Llegó la banda” de Enrique Lynch y su conjunto, popularizada por Héctor Lavoe; “Quimbara” de Celia Cruz y Johnny Pacheco ; “Llorarás” de Oscar de León; “El preso” de Fruko y sus Tesos; “Pedro Navaja” de Willie Colón y Rubén Blades. Con anterioridad, en 1969, Willie Colón y Hector Lavoe habían grabado Che Che Cole, tema que sería considerado un clásico de la salsa.

Fusiones y nuevos ritmos

Durante los años 80 y 90, se adaptaron a la salsa nuevos instrumentos, métodos y formas musicales (como canciones de Brasil). Además, surgieron nuevos estilos musicales como la salsa romántica, que se hizo popular en Nueva York. Esta nueva manifestación de la salsa pronto fue asimilada por artistas boricuas como Frankie Ruiz, Marc Anthony, Eddie Santiago y cubanos como Dan Den.

La salsa se convirtió en una parte importante de la música en países como Cuba, Puerto Rico, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Panamá y países lejanos como Japón. En este último país surgió en 1990 la Orquesta de la Luz, que alcanzó cierta popularidad en América Latina al cantar temas de salsa en español, japonés e inglés.

“Bailar salsa es como levantar un muerto. No solo se escucha. Para gozar con la salsa hay que despojarse” – Johnny Pacheco

Desde finales de los años 80 y hasta mediados de los años 90, terminado el boom de la salsa romántica, la salsa sensual o erótica tomó el control de la escena. Entre sus principales exponentes se encontraban Eddie Santiago, Frankie Ruiz, Lalo Rodríguez, David Pabón, Willie González y Luis Enrique. Eventualmente, la salsa sensual perdió su popularidad ante el fuerte impulso de otros ritmos caribeños como la bachata y el merengue. Para entonces, la salsa ya había perdido a muchos de sus grandes baluartes, como el fallecido Hector Lavoe e Ismael Rivera. El nuevo siglo llevó a un resurgimiento de la salsa dura y la vieja escuela, como fue el caso de la Orquesta La 33 o el regreso del trombón con Jimmy Bosch.




           

Historia de la Chanfainita 

Durante el Virreinato se dio un mestizaje gastronómico en el que destaca la chanfainita, un contundente guiso hecho con bofe (pulmón de res) y papas que se ha convertido en un nutritivo plato que no puede faltar en la mesa de los peruanos.

Este delicioso potaje nació de la recopilación de las partes “innobles” del ganado (término que aludía a la casquería barata del cordero, como el corazón, hígado, sangre y pulmones). Estas eran aderezadas y cocinadas junto con un poco de papa en una cazuela. Asimismo, se aduce que esta costumbre fue traída con la llegada de los esclavos afrodescendientes que provenían de España, ellos habrían adquirido la receta de los pastores y criados que anteriormente ocupaban su lugar. El origen etimológico de la palabra chanfainita, se desprende del vocablo guineo san fama, cuya traducción al español es “todos juntos”.

Dicho alimento ofrece el doble de proteínas que la carne en sí. Además, cuenta con altos niveles de hierro, mineral ideal para prevenir la anemia. Por ello, una ración de este exótico insumo debe estar incluido sí o sí en tu plan de alimentación.

¿Cómo se prepara?

En una olla, añade dos tazas de agua con sal, unas ramitas de hierba buena y un kilo de bofe (previamente lavado). Pon a cocinar el insumo hasta que notes que su textura este suave. Cuidado, cuando comience a hervir, flotará y, en algunas oportunidades, el líquido puede rebalsarse. Es importante supervisarlo mientras esté en el fuego.

Del mismo modo, cocina dos kilos de papa (se aconseja emplear yungay, perricholi o mariva). Una vez que estén listos el bofe y las papas, déjalos enfriar y luego pícalos en cubitos.

Mientras tanto, usa otra olla para hacer el aderezo. Precaliéntala con seis cucharadas de aceite vegetal. Luego, agrega una cucharada de ajo molido, una cebolla picada en cuadrados muy diminutos, cuatro cucharadas de ají amarillo molido, seis cucharadas de ají panca molido, pimienta, comino, orégano y sal al gusto. Deja que tome punto durante diez minutos aproximadamente.

Después, echa la asadura y permite que esta tome sabor durante 10 minutos (no apagues el fuego). Acto seguido, añade cuatro tazas de fondo de bofe (también puedes emplear fondo de verduras o simplemente agua). Espera unos minutos. Acompaña el potaje con limón y arroz.



El Arte Peruano

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